Cultivando el Optimismo y la Felicidad

Me atrevería a afirmar que la felicidad es un estado interno que alcanzamos cambiando el chip mental de cómo miramos nuestro existir y el optimismo, de cómo miramos nuestro futuro.
No es posible explicar el optimismo sólo por la genética, o por las circunstancias de la vida que nos toca vivir; hay un grado de libertad que podemos ejercer para generar nuestras actitudes y cultivarlo.
Hay un interesante trabajo sobre la felicidad del profesor Richard J. Davidson, del Laboratorio de Neurociencia Afectiva de la Universidad de Wisconsin, que formula que la mente es un órgano en constante evolución y, por lo tanto, moldeable. En otras palabras es lo que el científico estadounidense llama «La plasticidad de la mente».
Los estudios llevados a cabo por Davidson reconocieron que los mayores registros de felicidad fueran detectados siempre en monjes budistas que practican diariamente la meditación. Está el caso de un francés que en un momento de su vida, decidió hacerse monje budista, Matthieu Ricard. El explica este fenómeno en la capacidad de los religiosos de explotar esa «plasticidad cerebral» para alejar los pensamientos negativos y concentrarse sólo en los positivos. La idea detrás de ese concepto es que la felicidad es algo que se puede aprender, desarrollar, entrenar y en lo posible mantener.
Ser feliz y optimista no significa vivir la vida evitando el sufrimiento, significa aceptar el sufrimiento como parte intrínseca de nuestra humanidad y de nuestra existencia y acogerlo como tal. Una resignificación positiva que podemos hacer del sufrimiento es concebirlo como oportunidades de aprendizaje y crecimiento.
El optimismo radica en la creencia de poder mirar, escuchar y sentir el futuro con mayor esperanza que el estado presente, permitiendo descubrir oportunidades y posibilidades que nos mejoren nuestra calidad de vida.
La experiencia de Ricard, demuestra un uso importante de su tiempo en la meditación y contemplación. Esto le permite de manera voluntaria elegir el tipo de pensamiento a generar. Tal vez estarás pensando que eso es imposible en nuestro vertiginoso quehacer. Pero si hacemos una traducción simple, quiere decir darse el tiempo de tomar contacto con uno mismo, en silencio, en lo mejor y más profundo de si. Y eso, sí creo lo podemos lograr en espacios breves de tiempo durante un día. A la base, es poder centrarse y conectar con uno mismo, y con las cosas simples y positivas que te rodean.
¿Como sería tu futuro si lo visualizaras con un mayor toque de esperanza?

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