Equipos de Alto Desempeño: "Todos para uno, uno para..."

Actualmente el trabajo coordinado y en equipo es uno de los principales focos en los que están puestos los ojos de los directivos de las organizaciones. Se reconoce que los equipos producen mejores resultados que cualquier esfuerzo individual y separado, especialmente cuando los equipos alcanzan el alto desempeño.
Todos sabemos que los equipos que tienen buenos resultados son los que se destacan por sobre los demás, aunque este criterio, por si solo, no basta para señalar que constituyen un equipo de alto desempeño. Para constituirse en uno de ellos, no sólo importa el qué se quiere lograr, sino también el cómo se está trabajando para ello.
Todos sabemos que los equipos que tienen buenos resultados son los que se destacan por sobre los demás, aunque este criterio, por si solo, no basta para señalar que constituyen un equipo de alto desempeño. Para constituirse en uno de ellos, no sólo importa el qué se quiere lograr, sino también el cómo se está trabajando para ello.
Desde esta visión, los mejores equipos son los que para alcanzar resultados excelentes son capaces de combinar diferentes elementos organizacionales, colectivos e individuales de tal forma que sacan a relucir lo mejor de la organización y de cada uno de sus miembros.
El principal punto está aquí: los equipos de alto desempeño, los verdaderos campeones, son aquellos en los que sus miembros despliegan de forma dinámica todo el potencial disponible en ellos y, de esta forma, no sólo logran resultados sorprendentes si no que también se realizan como personas y como trabajadores.
Esto tiene gran relevancia pues implica que los miembros de un equipo de alto desempeño no sólo trabajan muy bien, sino que además disfrutan el ser parte del equipo, al transformar su trabajo en una fuente de desarrollo y realización.
Bajo esta lupa, constituirse en un equipo de alto desempeño es un gran desafío: debe darse permiso para primero reconocer las propias habilidades y fortalezas; segundo, explotarlas y desplegarlas en plenitud; y, finalmente, orientarlas coordinadamente al servicio de un motivo común.
Pero el desafío no se queda ahí, sino que también invita a sacar la mirada de uno mismo y ponerla en los otros. Además de contar con personas con talentos complementarios se requiere trascender ciertas dinámicas internas individuales y relacionales habituales de nuestro diario vivir. Un verdadero equipo de alto desempeño desarrolla relaciones interpersonales y vínculos poderosos, incorporando elementos como el optimismo, el humor, la escucha, el respeto y la sinceridad.
En estos equipos la pasión por lo que hacen está presente y quienes se relacionan con sus miembros lo perciben, tienen algo especial, una mística, un espíritu, que si bien es invisible, es algo que se percibe y es diferenciador.
Desde tu función:
¿Qué estás haciendo para potenciar el desarrollo de este tipo de equipo?
