MCS Millones de Bottom Line: ¿Millones en Dignidad?
El tema parece estar de moda. En muchos círculos se habla de ella. Es un problema que nos preocupa como sociedad y reconocemos que no es viable en el largo plazo. Es como estar cultivando una bomba de tiempo, que terminará estallándonos en la cara, pero… ¿Qué hago yo al respecto? Hace unas semanas estaba con un equipo ejecutivo y manifestaban preocupación e incomprensión respecto del magro resultado obtenido en su último estudio de clima. La rotación del personal y los robos eran indicadores destacados dentro del estudio. Después de analizar la información reparamos en que el sueldo mínimo, de un número importante de trabajadores, era de 140 mil pesos líquidos mensuales. Luego de una honesta conversación, coincidimos que por ese monto, no es mucho más lo que se pueda esperar en términos de compromiso y lealtad con la compañía. Esos sueldos, tenían una diferencia sideral en relación a las rentas de quienes estábamos sentados en esa mesa. El golpe fue duro. Dentro de las acciones que ese equipo tomó para revertir el resultado obtenido, la primera fue revisar el nivel de rentas de la empresa, aumentando las rentas más bajas por sobre los 200 mil pesos. Significaba X cantidad de millones menos en el resultado final, pero significaba X cantidad más de dignidad. Ese equipo gerencial, estuvo valientemente, dispuesto a hacer ese trueque.
La desigualdad es un problema que vivimos dentro de nuestras empresas. No está en la economía, en el sistema, está mucho más cerca de lo que pensamos y por ello, podemos hacer algo al respecto. Es más fácil y cómodo dejarlo en manos del gobierno, o de los políticos, o plantearlo en tercera persona: “hay que hacer algo para revertir el tema de la desigualdad”, pero no podemos eludir el hecho que somos directamente responsables de ella.
La desigualdad no se da solamente en el ámbito monetario, esa es una falacia. También tiene manifestaciones sutiles que ejercemos día a día. Por ejemplo, cada vez que tratamos a otros despectivamente dentro de nuestras organizaciones. Es común, en nuestras empresas, escuchar hablar del “perraje”. ¿A quien le gusta que lo traten así?
Hay desigualdad cuando como gerentes, no saludamos. Cuando amenazamos con echar a quien no cumpla con lo pedido. Cuando en un llamado de atención, gritamos y pasamos a llevar. Cuando usamos el sarcasmo asociado al poder que ostentamos.
Creo que es un desafío que podemos tomar. Tenemos los recursos para ello y las capacidades para abordarlo. A veces nos falta voluntad y mayor conciencia de nuestros actos. Pero un elemento esencial para este cambio, es actuar desde la generosidad y desde la justicia.
¿Estás dispuesto a tomar el desafío?

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home