Como se nos va la vida

Durante este último tiempo, he conversado con bastantes personas, principalmente ejecutivos, de distintas empresas, que me han indicado con preocupación que no están llegando a las metas presupuestadas a principios de año. Esto conlleva a aumentar la presión dentro de las organizaciones para alcanzar los números tan anhelados. Con el ánimo de conseguir los resultados, muchas veces esta presión se ejerce de manera más bien dictatorial, generando repercusiones poco afortunadas en las personas y equipos de trabajo. Por otro lado también he escuchado la queja de empleados, que se sienten “reventados” por un sistema que corre tras un número, que no se logra alcanzar.
He visto equipos y organizaciones en estas circunstancias, con altos estándares de productividad, trabajando en forma aplicada, logrando mejores rendimientos que los de años anteriores pero insuficientes para alcanzar las metas acordadas.
El apretar, presionar y correr tras una meta, un número, no tiene mayor sentido cuando en ese esfuerzo se nos va la vida. Si la gente pone lo mejor de si, los equipos rinden sobre un 90%, tal vez es momento de revisar otras variables, más que aumentar la presión.
Hay al menos dos variables, que creo importante considerar. Por un lado los acontecimientos del mercado y de la economía, que introducen circunstancias que tal vez no han sido consideradas en el análisis de la situación inicial. Particularmente en el último tiempo hay situaciones de mercado e indicadores económicos que no veíamos hacía muchos años.
Por otro lado, tal vez es la señal para empezar a hacer algo distinto a lo que se está haciendo en la actualidad. Cambios en la forma de gestión, en la forma en que se está planteando la problemática, cambios en cómo se está enfrentando la situación. Si quieres conseguir algo distinto a lo que obtienes, entonces empieza a hacer algo distinto a lo que estás haciendo. Y tú, ¿eres de los que presionas o buscas creativamente nuevas alternativas?
