¿Cómo vivimos los resultados?
A veces en nuestra sociedad, nos quedamos pegados en la mirada sobre el vaso medio vacío más que sobre la parte llena del mismo. Y aún cuando pongamos la mirada en aquello que nos falta, en un día cualquiera, si contabilizamos las cosas realizadas, estoy seguro que el conteo final se inclina sobre una mayor cantidad de realizaciones que de incumplimientos. Me da la sensación de que por lo general en los proyectos que uno emprende, el resultado final es exitoso, y esto depende de cómo veamos los resultados. ¿Qué es un fracaso? Yo diría que es sólo el juicio que hacemos de un resultado, pero, aunque distinto de lo esperado, a la larga es sólo un resultado. Tengo la firme creencia que el fracaso no existe.
Hace unos días estuve con el fundador y presidente de un grupo de empresas. Me contaba que en los últimos 5 años habían emprendido una serie de empresas y proyectos, algunas exitosas y otras que no habían funcionado. En ningún momento percibí aflicción por aquellos proyectos no logrados, más me daba la impresión que habían constituido un buen campo de entrenamiento y aprendizaje para aquellos que si tenían resultados positivos. Una actitud de alegría, humildad y responsabilidad primaba sobre los proyectos en general.
Al conseguir un resultado no esperado, tenemos la oportunidad de revisarlo y hacer algo distinto, probar otra estrategia, otro camino que posibilite alcanzar lo deseado. El aprendizaje es fundamental en estas circunstancias, la amplitud de mapa mental es clave. Y los “fracasos” pueden ser tomados como un aporte para lograr lo esperado.
Y tú, ¿Cómo eliges vivir tus resultados?

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