miércoles, abril 05, 2006

Liderazgo Emocional



Susana había tenido que hacerse un examen médico a su sistema circulatorio. Éste consistía en introducir un catéter en una arteria para realizar la auscultación correspondiente. No se aplicaba anestesia, pero si un somnífero fuerte.

A la salida, Susana, en su pieza, rodeada de familiares y amigos, estaba muy incómoda, semi dormida, se movía de lado a lado, emocionalmente alterada.

Este estado emocional no disminuía. Entonces, Verónica se acercó a la cama suavemente. Haciéndole cariño en el pelo, hablándole bajito, casi susurrando, le tomó la mano con cariño y la empezó a acariciar.

Verónica se percibía serena, tranquila, centrada. En otra emoción que Susana y el resto, con paciencia y tranquilidad, empezó a guiarla a un estado de tranquilidad. Sólo estando, transmitiendo su paz, guiándola con el ritmo de su respiración, Verónica logró, al cabo de un rato, que Susana se tranquilizara y pudiera descansar y por fin, dormir.

Esta habilidad que realizamos muchas veces sin conciencia, la podemos denominar “liderazgo emocional”. Es el proceso de guiar a otro mediante el manejo de las emociones.

Para ello es necesario que la persona que lidera esté “posada en sí misma”. Esto quiere decir, que en su centro, en el ahora, ajustada. Esto le permite estar impermeable al estrés del entorno. Esta capacidad de centramiento favorece un estado emocional de tranquilidad, paz y profunda conexión. La respiración se hace más lenta y abdominal. Los movimientos también son más lentos y más seguros. La mirada se aquieta y se profundiza. El pulso baja y se percibe una leve contracción muscular a nivel del tórax que baja hasta el bajo vientre. El cuerpo todo, adquiere un ritmo y movimiento armónico, acompasado y en conexión a lo que uno lo rodea (sistema, trascendencia).

¿Cómo desarrollar este liderazgo emocional en nuestro quehacer diario?

Continuará…