¿Eficiencia?

Hace unas semanas me quise juntar a tomar un café con un amigo gerente. Después de muchos intentos de hacer calzar nuestras agendas, coincidimos. Me comentó que le estaba yendo bien, contento, pero estresado. Su rutina consistía en llegar al trabajo entre 7:30 y 8:00 AM; a almorzar un sándwich rápidamente en su escritorio y salir después de las 21:00 hrs. Aún así, tenía trabajo atrasado. Una cantidad de temas que no alcanzaba a resolver. Muchos días no alcanzaba a ver a sus hijos, sobretodo a los más chicos. Este año, no había podido tomarse más de una semana de vacaciones y el año pasado su ritmo de trabajo había sido similar. No era muy distinto para el resto de los gerentes de la empresa.
Una meta importante de los equipos ejecutivos es lograr mayores niveles de eficiencia. Así, se apoyan con tecnología e innovaciones que permiten realizar lo mismo con mejor calidad y menor esfuerzo. Año a año, se establecen metas más exigentes de productividad, rentabilidad y eficiencia. Todo eso está bien, una empresa exitosa tiene que ser eficiente en el manejo de sus recursos. Habla bien del equipo gerencial y se garantiza viabilidad. Los accionistas están contentos y dispuestos a invertir en ese proyecto.
¿Dónde está la falla en esta ecuación?
Que muchas veces, para conseguir metas de rentabilidad y eficiencia, se utiliza como medio, la disminución de personal.
He visto y escuchado tantas veces la queja de personas, ejecutivos y empleados, que se quedan trabajando hasta altas horas de la noche. La sobrecarga de trabajo es fuerte y la dotación es cada vez menor. Muchas veces una persona realiza el trabajo de dos. Es frecuente escuchar, que para el presupuesto del presente ejercicio, las jefaturas se ven enfrentadas a disminuir en X personas el equipo de trabajo. Por mucho que presenten objeciones fundadas, la respuesta que reciben es “instrucciones de gerencia”.
He visto y escuchado tantas veces la queja de personas, ejecutivos y empleados, que se quedan trabajando hasta altas horas de la noche. La sobrecarga de trabajo es fuerte y la dotación es cada vez menor. Muchas veces una persona realiza el trabajo de dos. Es frecuente escuchar, que para el presupuesto del presente ejercicio, las jefaturas se ven enfrentadas a disminuir en X personas el equipo de trabajo. Por mucho que presenten objeciones fundadas, la respuesta que reciben es “instrucciones de gerencia”.
Hay gerentes que se sienten orgullosos de generar altos niveles de ahorros de costos vía disminución de personal y tal vez no se dan cuenta que esos niveles de eficiencia están al borde de la “explotación”. Puede ser fuerte lo que digo, pero a mi parecer, el que una persona termine realizando el trabajo de dos, con una sobrecarga exagerada de trabajo y tiempo, no es sinónimo de eficiencia ni productividad. Eso se llama de otra forma. Para mí es manifestación de problemas serios de gestión.
Entiendo que la gerencia establezca en el presupuesto del siguiente año, un par de cargos menos por área. Lo que busca es hacer más eficiente esa gestión. Pero esto tiene que estar dentro de parámetros “sanos”, para las personas y para la organización.
Como Gerente, es importante preguntarse en estos casos, ¿Para qué pido dos personas menos para el próximo año? ¿Mi equipo podrá obtener los resultados esperados con menos gente? ¿Se podrá conseguir el resultado esperado de otra forma? ¿ Que consecuencias en las cargas de trabajo tendrá esta decisión? ¿Qué tendré que hacer yo, para apoyar a mi equipo a lograr los resultados con menos gente? ¿Qué opinión tiene la jefatura que depende de mí? ¿Está de acuerdo con mi decisión?
En términos más profundos: ¿Qué tipo de organización quiero construir? ¿Qué tipo de ambientes deseo generar? ¿Cuál es la relación a establecer con mis colaboradores?
Por último, cuando como gerentes tomamos decisiones, de ahorro de costos, eficiencia, productividad, etc., es conveniente preguntarnos: ¿me sentiría tranquilo y orgulloso de contarle esta decisión a mi hijo?
