Liderazgo Emocional 3: Respirar, Recordar, Jugar
Juan Manuel preguntaba cómo entrar en estos estados para estar centrados en la mitad de una reunión o con el celular y el teléfono sonando al mismo tiempo. Otras personas me han preguntado cómo entrar a este estado emocional y mantenerse en él en momentos de dificultad.
Hay muchas maneras según cómo es cada uno. Aquí van algunas pistas útiles.
Lo primero es conocer el estado emocional que quieres y tenerlo disponible, por ejemplo, de serenidad. Esto es necesario hacerlo tranquilo y con algo de tiempo. Se puede hacer, por ejemplo, recordando (evocando) alguna situación o experiencia donde te sentiste de esa manera. Una vez visualizada, vuelve a experimentarla. Te puede ayudar volver a escuchar lo que decías, y mirar y sentirte como esa vez. Entonces, tu cuerpo ya conoce la meta y al necesitar ese estado puedes gatillarlo más fácilmente.
Otra forma, es reconocer una determinada emoción y su manifestación en el cuerpo. Las emociones se localizan en el cuerpo. Así, por ejemplo, la “tranquilidad”, alguien la puede sentir como una sensación levemente más pesada en los brazos, una leve sensación de descanso a nivel del pecho, una postura más bien erguida de la espalda, una respiración calmada y profunda. La “angustia”, se puede sentir a nivel de estómago, como una contracción muscular, casi con un pequeño dolor, la respiración es corta y rápida.
Si aprendemos a identificar las emociones positivas y “anclarlas” en partes específicas de nuestro cuerpo, podemos volver a entrar en la emoción. Si te sientes muy sereno, puedes juntar tu pulgar con tu índice y cada vez que vuelvas a estar sereno, los juntas, luego de algunas repeticiones (más de 5), te bastará juntar los dedos y el estado de serenidad vendrá automáticamente.
Otra forma, es practicando algún tipo de meditación. Con la meditación aprendes a entrar en un estado emocional determinado. Si podemos revivir ese estado en otro contexto, nos permitirá estar centrados, calmados y atentos.
Otra forma, es respirando profunda y rítmicamente, de manera que a través de la respiración encuentras el estado emocional adecuado. Esta respiración se hace inhalando por la nariz, como “aspirando” el aire desde tus zapatos, a través de todo tu cuerpo hasta llenar los pulmones. Exhalando suavemente por la boca. Este movimiento se puede repetir unas 3 o 4 veces.
Al igual que muchas habilidades, es fundamental practicar. Te invito a jugar el juego de los estados: cuando entres en distintos contextos, practica estar en distintos estados y ve los efectos en ti y en otros…puedes crear un estado emocional calmo y atento. En otra oportunidad practica estar animoso y activo. Otro gracioso y chispeante. Otro centrado y amable. Averigua cuanto tiempo puedes mantenerte así. Mientras más practicas, más aprendes.
Te animo a practicar y a jugar.
Hay muchas maneras según cómo es cada uno. Aquí van algunas pistas útiles.
Lo primero es conocer el estado emocional que quieres y tenerlo disponible, por ejemplo, de serenidad. Esto es necesario hacerlo tranquilo y con algo de tiempo. Se puede hacer, por ejemplo, recordando (evocando) alguna situación o experiencia donde te sentiste de esa manera. Una vez visualizada, vuelve a experimentarla. Te puede ayudar volver a escuchar lo que decías, y mirar y sentirte como esa vez. Entonces, tu cuerpo ya conoce la meta y al necesitar ese estado puedes gatillarlo más fácilmente.
Otra forma, es reconocer una determinada emoción y su manifestación en el cuerpo. Las emociones se localizan en el cuerpo. Así, por ejemplo, la “tranquilidad”, alguien la puede sentir como una sensación levemente más pesada en los brazos, una leve sensación de descanso a nivel del pecho, una postura más bien erguida de la espalda, una respiración calmada y profunda. La “angustia”, se puede sentir a nivel de estómago, como una contracción muscular, casi con un pequeño dolor, la respiración es corta y rápida.
Si aprendemos a identificar las emociones positivas y “anclarlas” en partes específicas de nuestro cuerpo, podemos volver a entrar en la emoción. Si te sientes muy sereno, puedes juntar tu pulgar con tu índice y cada vez que vuelvas a estar sereno, los juntas, luego de algunas repeticiones (más de 5), te bastará juntar los dedos y el estado de serenidad vendrá automáticamente.
Otra forma, es practicando algún tipo de meditación. Con la meditación aprendes a entrar en un estado emocional determinado. Si podemos revivir ese estado en otro contexto, nos permitirá estar centrados, calmados y atentos.
Otra forma, es respirando profunda y rítmicamente, de manera que a través de la respiración encuentras el estado emocional adecuado. Esta respiración se hace inhalando por la nariz, como “aspirando” el aire desde tus zapatos, a través de todo tu cuerpo hasta llenar los pulmones. Exhalando suavemente por la boca. Este movimiento se puede repetir unas 3 o 4 veces.
Al igual que muchas habilidades, es fundamental practicar. Te invito a jugar el juego de los estados: cuando entres en distintos contextos, practica estar en distintos estados y ve los efectos en ti y en otros…puedes crear un estado emocional calmo y atento. En otra oportunidad practica estar animoso y activo. Otro gracioso y chispeante. Otro centrado y amable. Averigua cuanto tiempo puedes mantenerte así. Mientras más practicas, más aprendes.
Te animo a practicar y a jugar.

1 Comments:
Hola,
Quería felicitarlos por la iniciativa, MCS habla del espíritu del equipo que conforma la empresa que re-crean día a día.... además valoran el camino y lo pequeño en él, así, ¿cómo no les va a ir bien?
Les deseo lo mejor,
Francisca
Poeta
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