miércoles, mayo 03, 2006

Andrés y Jorge...liderazgo emocional (2)


El liderazgo emocional, decíamos, consiste en contagiar a otros un estado emocional particular, de manera que entren también en esa misma emoción.

Podemos liderar emocionalmente a emociones positivas o negativas. Recuerdo un equipo donde el gerente general –le llamaré “Jorge”- solía crear un estado emocional de tensión, ansiedad y angustia. Se le percibía ansioso y tenso. Preguntaba de manera agresiva y contestaba en forma irónica. Con el tiempo, de la ironía pasó a la descalificación y los gritos. Cada reunión era un suplicio para los gerentes. El lideraba, y tal vez de manera inconsciente, a estados emocionales angustiosos y de temor. Lo paradójico era que el les exigía mayor nivel de compromiso, confianza y trabajo en equipo. Obviamente, no lo conseguía.

Por otro lado, conozco otro gerente -digamos “Andrés”- que para crear un ambiente de compromiso, adhesión y motivación a su equipo, lidera concientemente hacia la tranquilidad, confianza y energía. Lo primero que hace es entrar él en un estado emocional de “tranquilidad energética” o “paz con ganas”. Luego, sintoniza emocionalmente con su audiencia, hablando más bajo, de manera cálida, acercando levemente su cuerpo al resto. Contagia su emoción al equipo y habla de anhelos, visiones, logros, capacidades y valores. Muestra la exigencia como un desafío, más que como una obligación.

Son dos formas de liderar emocionalmente a un grupo. La forma en que actuamos es, generalmente, consistente con la respuesta que recibimos.

Muchas veces, queriendo conseguir un resultado, lideramos en el otro sentido, al igual que “Jorge”.
Juan Manuel , pregunta a través de nuestro blog (tú también puedes): ¿Cómo se puede liderar emocionalmente en el día a día? Veamos los ejemplos:
“Jorge” no tenía conciencia de su estado antes de entrar a la reunión. Su ansiedad inicial lo desbordaba y no percibía la relación de su estado emocional interno y lo que generaba, ni el estado emocional que le transmitía al grupo. Seguramente el estaba preocupado del resultado, más no se daba cuenta como su sentir y su actuar influía en el.

“Andrés”, se ocupaba de “sentirse” a sí mismo, de “sintonizar” su estado emocional y de transmitirlo al resto. Había una acción conciente, que era imperceptible para el resto.
Entonces (gracias Juan Manuel por tu pregunta en el blog ), lo primero es conocerte a ti mismo. Aprender a manejar tu estado emocional en forma conciente. Aprender a distinguir tus emociones, a identificarlas en tu cuerpo. Aprender a contenerlas, que es distinto a controlarlas. Aprender a entrar en una emoción determinada desde la sensación corporal. Esto se logra entrenando.

Por supuesto que quienes aún creen que las emociones no entran en el campo laboral, que son tema de mujeres y que en edad adulta ya no es posible cambiar, seguirán actuando como “Jorge”, generando niveles de estrés en sus equipos y ambientes que atenten a la colaboración, confianza y trabajo en equipo. Al resto le irá mejor. Como a “Andrés”.(¿Cómo hacerlo?…continuará)