Lo que empieza a surgir…

Tal vez no nos hemos dado cuenta del fenómeno... Están empezando a surgir cerca nuestro un nuevo tipo de empresas. Empresas que se atreven a salirse de los paradigmas de gestión tradicionales... No hacen alarde de su cambio, pero se empieza a notar en sus resultados.
Aunque imperfectas y siempre perfectibles, son empresas donde internamente existe calidez en las relaciones junto con exigencia de resultados. Donde existe preocupación y respeto por las personas como seres humanos que aportan, todos juntos, a un mismo proyecto comercial. Y esto no es cliché o palabrería, es una realidad. Donde se pueden equivocar sin temor al castigo. Son empresas altamente competitivas pero donde juegan con las cartas sobre la mesa. Son empresas donde se vive la honestidad y honradez en las relaciones. Son empresas que trabajan en equipo y se fomenta el trabajo en equipo. Son empresas que fomentan los espacios de trabajo positivos y las personas entienden el sentido de lo que hacen. Existe un conocimiento general hacia donde va el proyecto comercial. Los colaboradores se sienten aportando en este proyecto común.
Son empresas que permiten y apoyan el cambio personal. Un ejecutivo de unos 40 años de una de estas empresas y que había sido contratado hace como un año, me decía que él había cambiado, se podía mostrar más natural, podía trabajar sin máscaras, andaba menos preocupado de la imagen y ya no sentía temor de equivocarse.
Son empresas donde los ejecutivos y jefaturas ejercen la autoridad más que el poder. Donde se permite disentir con la jefatura o gerencia superior y plantear los distintos puntos de vista. Son empresas donde los afectos también entran en el juego. La guerra de poderes se maneja sobre la mesa.
Los ejecutivos y empleados aprenden a asumir sus propias responsabilidades y los problemas se sienten como propios. Esto lleva a fortalecer los niveles de compromiso con la empresa. Como contraparte, también a veces se produce una sobrecarga de trabajo.
Por estas razones se empiezan a desarrollar buenos equipos de personas, profesionales, responsables, autónomos, cálidos y eficaces. Se mejoran y hacen más exigentes los procesos de selección, tanto internos como externos.
Son empresas donde hay preocupación de desarrollar ventajas competitivas reales y sólidas en el tiempo y hay un ambiente y orientación importante hacia el cliente. Es más, algunas de ellas se atreven a experimentar nuevas relaciones con sus clientes, basadas en la confianza, en la entrega, en el real servicio y en la gratuidad.
Son empresas que se atreven a compartir tiempos de vitalización y esparcimiento con sus equipos ejecutivos, donde existen espacios para reírse y disfrutar. Recuerdo el caso de un equipo gerencial que “se tomó” un día de semana para subir a esquiar. Fantástica experiencia de juego, de vida, de aire puro y de complicidad.
Otra característica particular de estas empresas lo constituyen sus líderes. Son personas que esperan y quieren algo más para sus vidas. Son personas con una alta motivación de logro, con valores sólidos y con inquietudes sobre el valor de las personas en la organización. Valoran a las personas por lo que son, además de lo que hacen. Se atreven tanto a exigir como a reconocer los esfuerzos. Son personas que se han preocupado de trabajar sobre ellos mismos, de conocerse más y de participar en algún proceso de formación personal. Son personas que se esfuerzan en vivir una coherencia en sus vidas y son capaces de reconocer frente a sus equipos sus errores, equivocaciones e inconsecuencias. Buscan vivir una coherencia entre su vida laboral y personal. Son personas que están en un proceso de aprendizaje constante, aprendiendo a ser pacientes con ellos mismos y con los demás. Brindan oportunidades a los otros, para crecer y ser mejores. Se reconocen imperfectas y se notan sus esfuerzos por ser mejores. Tienen y traslucen calidad humana. Se caracterizan por la austeridad y la sencillez. Más que vivir de la apariencia, son honestos y transparentes en su actuar. Están menos preocupados del deber ser y no necesitan cuidarse unos de otros. Incorporan la alegría y el pasarlo bien en el trabajo. Conozco el caso de un gerente general que llegó en un monopatín a una reunión de gerentes, consiguiendo alivianar y relajar el ambiente, y generar las bromas pertinentes del resto del equipo.
Aun cuando enfrentan los mismos tipos de problemas, sus formas de abordarlos y resolverlos son distintas.
Si bien estos casos son una minoría aun y no son perfectos, estoy seguro de que al poco andar, van a marcar pautas. Si su competencia es una de estas empresas, preocúpese, podría quedarse atrás
